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Sherlock Holmes hoy sería un ¡hacker! (II)

Esta es la segunda parte de otro post de Masquecomunicación titulado “El secreto de hacker y adivinos”, en el que os contábamos que el mayor peligro en el tráfico de información personal por la red somos nosotros mismos. Así es, facilitamos demasiada información a páginas, portales, redes sociales… y nos dejamos al descubierto, sin tener en cuenta las consecuencias que eso puede acarrear…

Hoy veremos que no sólo los datos que entregamos voluntariamente pueden ser utilizados por hackers sino que, además, nuestra navegación por Internet simplemente también deja rastros que pueden identificarnos. ¡Vamos, que el mismísimo Sherlock Holmes si viviera hoy sería todo un hacker! Sí, un experto en el rastreo online, porque hoy en día todo o casi todo lo relativo a nuestros datos e información personal podemos encontrarlo en Internet.

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Por eso, debemos y podemos protegernos y tomar ciertas precauciones a la hora de facilitar nuestros datos personales en la red y conocer los organismos que pueden ayudarnos ante cualquier problema con nuestra seguridad online.

Uno de esos organismos que nos informa de todos estos peligros e intenta prevenir de sus consecuencias es la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) a la que puedes acudir ante cualquier duda sobre la seguridad y uso de los datos personales en Internet.

Te contamos alguna de las claves para estar alerta y conocer los posibles peligros a los que nos enfrentamos al entregar nuestros datos personales en Internet.

Lo primero, es fundamental saber a quién proporcionamos nuestros datos personales y para qué. Los datos aparentemente inocentes que revelamos voluntariamente a la hora de darnos de alta en algún portal o registrarnos en una página (nombre, edad, teléfono, dirección, DNI, email…) revelan quién eres, cómo contactar contigo, de dónde eres, tus aficiones, preferencias y hábitos de consumo e incluso información familiar y de tu entorno (si estás casado, si tienes hijos…). Por eso, a la hora de facilitar esos datos debemos asegurarnos de la seguridad de quién los solicita y aportar tan sólo los necesarios. Y eso implica leerse las políticas de privacidad y las condiciones de uso que se publican en cada sitio web. Y te estarás preguntando… ¿pero alguien se lee esos documentos? Probablemente no, pero debemos hacerlo.

* Luego están los datos publicados por otros en Internet sin nuestro consentimiento a través de sitios web, redes sociales, blogs, foros… o incluso   boletines oficiales de la Administración Pública o ediciones online de medios de comunicación. Debemos saber que en la mayoría de los casos podemos solicitar que se cancelen dirigiéndonos al responsable del sitio que ha publicado ese contenido.

* Por último, nuestros datos viajan por ahí a través de los datos de navegación y de comportamiento en la red. ¿Qué es esto? Lo explicamos. Nuestra IP del ordenador se utiliza para localizarnos geográficamente o identificarnos, porque a esa IP se le asigna una línea de conexión de una compañía telefónica, por ejemplo. Y ¿sabías que muchos servicios de Internet, como las redes sociales o los buscadores, conservan las direcciones IP de los ordenadores de sus usuarios? Además, están las cookies, que contienen información sobre el sistema operativo y el navegador que utilizamos y que se asocian a un número que permite identificarnos. Las cookies saben el lugar y dispositivo desde el que accedemos, el tiempo de conexión, el sistema operativo y navegador, las páginas más visitadas, el número de clicks e infinidad de datos sobre nuestro comportamiento, lo que permite elaborar perfiles y analizar nuestras preferencias para utilizarlo posteriormente en campañas publicitarias, por ejemplo. Tienes que saber que los sitios web deben informar del uso de cookies y que puedes y debes borrar periódicamente las cookies almacenadas en tu ordenador.

Y acabamos con tres consejos para intentar que los datos que facilitamos sean más seguros:

1. Evita el spam. Crea un email adicional a tu mail privado para entregar en casos de necesidad al registrarte en alguna web. Será una cuenta paralela que usaremos para suscribirnos a foros, newsletters, webs… El spam seguirá llegando… pero por lo menos no lo hará a nuestra cuenta personal ni usará sus datos. Podemos, eso sí, tomar algunas medidas para evitar el correo no deseado como, por ejemplo, configurar el filtro antispam que tienen muchos sitios web (Gmail, Hotmail…) para eliminar al máximo la llegada de esos mensajes y que los que lleguen se almacenen directamente en la carpeta de correo basura, sin que inunden nuestra bandeja de entrada.

2. Crea contraseñas muy muy seguras y archívalas en un documento, este tipo de claves seguras no son las más fáciles de recordar y no puedes poner siempre la misma!. Aunque en la red existen servicios que crean por nosotros contraseñas inquebrantables… (Safepasswd, Passwordbird o Strongpasswordgenerator), basta con tener en cuenta algunas cosas para crear una contraseña segura como: poner una longitud mínima de 8 caracteres, incluir mayúsculas, minúsculas, números u símbolos, poner frases en vez de palabras, cambiarlas regularmente y que no contengan el nombre de usuario.

3. Cuidado al realizar pagos online!! Usa si es posible plataformas seguras como PayPal, te aporta protección extra y, en algunos sitios, te permite incluso cancelar pagos. Si no, siempre puedes tener una tarjeta de crédito exclusivamente para compras por Internet con el dinero justo para tus compras.

 

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